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Sonoterapias y actividad cerebral

Actualizado: 8 nov 2025

Cuando escuchamos hablar de meditación, relajación profunda o sesiones con sonido, muchas veces lo asociamos únicamente a “sentirse más tranquilo” o “liberar estrés”. Pero detrás de esa sensación hay procesos reales y medibles que ocurren dentro del cerebro y del sistema nervioso. Hoy vamos a explorar, de manera sencilla y basada en estudios científicos, qué está pasando realmente en tu cuerpo cuando tu mente “suelta el control”.

El cerebro y su procesamiento

El cerebro funciona a través de redes de comunicación entre distintas zonas. Una de las más importantes se llama Red de Modo por Defecto (DMN). Esta red es la que está activa cuando pensamos en nosotros mismos, recordamos, planeamos y en general, cuando estamos en nuestra mente hablando con nosotros mismos.


Durante una sesión de meditación o sonoterapia, esta red disminuye su actividad. Esto no significa desconexión, sino una reducción del diálogo interno que a veces nos desgasta.


Resultado: se atenúan la rumiación, la preocupación y la tensión mental.


“Inner Dance es la danza sutil entre el sistema simpático que despierta lo que estaba guardado, y el parasimpático que lo abraza para integrarlo en calma.”
“Inner Dance es la danza sutil entre el sistema simpático que despierta lo que estaba guardado, y el parasimpático que lo abraza para integrarlo en calma.”

Ondas cerebrales


Nuestro cerebro produce diferentes tipos de ondas eléctricas según el estado en el que nos encontramos. Durante estas prácticas, la investigación ha encontrado:


  • Ondas Alfa: se vuelven más presentes cuando entramos en relajación con enfoque. Se relacionan con claridad mental, calma y reducción de la tensión.

  • Ondas Theta: aparecen cuando la mente profundiza hacia adentro. Están vinculadas a la imaginación interna, la memoria emocional y los estados introspectivos. Muchas personas describen aquí sensaciones de “viaje interno” o imágenes espontáneas.

  • Ondas Gamma (en practicantes más experimentados): pueden aumentar en momentos de integración o insight profundo, cuando el cerebro está procesando información de forma muy eficiente.



Esto no es metafórico: estos cambios se observan directamente en estudios con electroencefalografía (EEG), que mide la actividad eléctrica del cerebro en tiempo real.


El sistema nervioso: del estrés a la restauración


Nuestro cuerpo funciona con dos “modos” principales:


  • Simpático: el modo alerta (pelea/huida)

  • Parasimpático: el modo de descanso, digestión, recuperación



En la vida cotidiana, la mayoría de las personas pasan demasiado tiempo en el modo simpático, incluso sin notarlo. Una sesión meditativa bien guiada o una sesión de sonido puede activar el parasimpático, especialmente a través del nervio vago.


¿Qué se observa en el cuerpo?


  • Respiración más amplia y natural

  • Disminución del ritmo cardíaco

  • Descenso en niveles de cortisol (la hormona del estrés)

  • Sensación de descanso y alivio emocional



Esto no es subjetivo: se puede medir en la variabilidad del ritmo cardíaco (HRV), una herramienta clínica real.


¿Y el sonido? No es solo “música bonita”


La sonoterapia y el uso de vibración trabajan a dos niveles:


  1. Nivel auditivo: ciertos ritmos pueden ayudar al cerebro a sincronizarse (esto se llama entrainment).

  2. Nivel corporal: la vibración puede estimular receptores en músculos y tejidos, ayudando a liberar tensión y a regular el tono del sistema nervioso.



Por eso muchas personas describen una sensación de “soltar” o “descansar desde adentro”.


En pocas palabras


Cuando entras en un estado profundo durante meditación o sonoterapia, tu cuerpo no está “haciendo nada”. Está haciendo muchísimo, pero de una manera más eficiente y saludable:


  • Tu cerebro modifica sus patrones eléctricos

  • Se reduce la actividad del diálogo interno

  • Tu sistema nervioso cambia al modo de restauración

  • El cuerpo regula estrés, tensión y respiración

  • Se favorecen procesos de integración emocional


Y cuando esto se practica con constancia, el cerebro aprende. Las personas desarrollan más resiliencia, mejor respuesta al estrés y una relación más amable con sí mismas.


Actividad cerebral y DMN:


  • Brewer, J. A., et al. (2011). Meditation experience is associated with differences in default mode network activity. PNAS.

  • Fox, K. C., et al. (2016). Is meditation associated with altered brain structure? A systematic review and meta-analysis. Neuroscience & Biobehavioral Reviews.



Ondas cerebrales y meditación:


  • Cahn, B. R., & Polich, J. (2006). Meditation states and traits: EEG, ERP, and neuroimaging studies. Psychological Bulletin.

  • Lutz, A., et al. (2004). Long-term meditators self-induce high-amplitude gamma synchrony. PNAS.



Sistema nervioso autónomo y nervio vago:


  • Porges, S. W. (2011). The Polyvagal Theory. Norton.

  • Tang, Y.-Y., et al. (2009). Central and autonomic nervous system interaction in mindfulness meditation. Nature Reviews Neuroscience.



Sonoterapia y vibroacústica:


  • Wigram, T. (1996). The effects of vibroacoustic therapy on anxiety and relaxation levels. Nordic Journal of Music Therapy.

  • Fancourt, D., et al. (2019). The psychoneuroimmunological effects of music. Progress in Brain Research.




 
 
 

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